3. Germen:
La sensación de pertenencia es obscena. Sensación del primer día.
Es malcriada por todos ellos porque les da placer cultivarla.
Hace tres días que presencio la misma situación.
En el segundo día que la presencio aparece la sorpresa antes que la sensación del primer día, en el tercero la sorpresa aumenta y empiezo a pensar en esto como un algo.
Mañana se que volveré a casa a la misma hora, por lo tanto hay grandes posibilidades de que los vuelva a presenciar.
Se demoran en un kiosco, no saben que comprar, no les interesa, no les hace falta saber con certeza que es lo que quieren, pues se pertenecen. Se sienten pertenecidos pertenecientes en la pertenencia, como una institución o como un grupo, pero son solos 2 personas.
Yo presencio y no pertenezco. No pertenezco mientras presencio. Presenciando percibo lo que es pertenecer, más bien lo recuerdo. Pero en ese momento soy parte de eso, ellos me miran y se ríen con cara de “si si, vos sos parte de esto también”
Los entiendo y es imposible no recordar las exigencias de la pertenencia, exigencias que varían según el tipo de necesidad que requiere el vinculo para reforzarse.
Es decir, cultivarlo.
Los miro, se besan y no tienen apuro en decidir, no necesitan decidir.
Por cuarto vez en la semana.
Aguardo mi turno.
domingo, 8 de junio de 2008
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1 comentario:
Pertenecer tiene sus privilegios.
Para todo lo demás está Mastercard.
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